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AMLO ENVÍA MENSAJE A LA NACIÓN ESTE VIERNES POR LA NOCHE; PERO LOS POBRES QUE HAREMOS, QUE COMEREMOS…

“Acuérdense que siempre hemos salido adelante frente a las adversidades y hay que seguir diciendo que ¡viva México!”, AMLO.

Postrado en una silla de plástico frente a una mesa redonda de lo que pareciera ser un cuarto de hotel, en los últimos minutos de este viernes el presidente de México emitió un inmutado mensaje a la nación “lo que queremos es que se retiren todos, que estén en sus casas con sus familias, ayudándonos también a guardar sana distancia… podemos seguir desplazándonos para lo fundamental, no salir a la calle sin que haya algo verdaderamente necesario que nos obliga a salir, lo mejor es quedarnos, vamos a aguantar vamos a mantener este retiro que nos va a ayudar mucho”.

Las palabras de Andrés Manuel López Obrador llegan en un momento en que los mexicanos nos sentimos desorientados por la amenaza de la pandemia. En un mensaje de 14 minutos, nunca menciono a los que siempre menciona, a los “más pobres”, únicamente cito al sector económico y gubernamental, “se nos puede caer más la economía necesitamos mantener esta relación económica” dijo al respecto.

Instruir que nos quedemos en casa para frenar al COVID-19, nos coloca a 52 millones 425 mil 887 mexicanos que sobrevivimos con pocos pesos ganados en la jornada, en la disyuntiva de quedarnos en casa y aguantar el hambre o salir a la calle y exponernos al letal virus. México tiene 120 millones de habitantes y la mitad somos personas en situación de pobreza. Uno de cada dos mexicanos tenemos empleos informales y precarios, subempleos inestables y sin protección de asistencia a la salud. En cifras generales, seremos la población que se verá profundamente afectada en el nivel de vida, desde ya precario, si es que el gobierno federal no asume correctamente las  medidas adecuadas e inmediatas para evitar mayor propagación de la pandemia.

La Organización de las Naciones Unidas ONU ha dicho que hay que hacer más, porque las medidas de aislamiento no extinguirán la pandemia. Hay que encontrar, hacer la prueba, aislar y tratar cada caso y rastrear cada contacto. “Esto no es una opción, es una obligación”.

El director general de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) QU Dongyu, aseguró que la pandemia de COVID-19 está afectando a los sistemas alimentarios y a todas las dimensiones de la seguridad alimentaria en el mundo”. “Ningún país es inmune”. QU Dongyu advirtió que los confinamientos y las restricciones de movimientos podrían perturbar la producción, procesado, distribución y venta de alimentos, tanto a nivel nacional como mundial, con el potencial de tener un impacto “inmediato y grave” sobre todo en los más pobres.

Si bien es cierto que en México, el 10 por ciento de la población más pobre vive con 28 pesos diarios, no podemos imaginar que tan difícil está siendo poder conseguir esa cantidad, el dilema de “quedarse en casa” disminuye la capacidad de obtener ese precario ingreso. El “quedarse en casa” resulta posible únicamente para quién puede llenar su despensa con productos para dos o tres semanas, pero no es viable para al menos el 30% de la población en México que no ganamos ni el salario minino. Para cubrir las necesidades de una canasta básica en México, una familia promedio (cuatro miembros) que vive en una zona urbana debe contar por lo menos con un ingreso mensual de 11 mil pesos, es decir, 4.62 salarios mínimos. Con esos recursos se puede comprar la canasta básica alimentaria y no alimentaria

Pero en el país 24.4 millones de personas ganamos menos de 5 mil pesos al mes. Esta cifra revela que muchos de los trabajadores no ganamos lo suficiente para cubrir los mínimos indispensables para proveer alimentación nuestros hogares. Aunado a estos gastos, muchas familias debemos asumir pagos mensuales regulares, que no admiten demoras pues los acreedores de los microcréditos, por ejemplo, no nos van a perdonar las moratorias. El dueño de una casa no va condonar el pago del alquiler y debemos pagar servicios básicos como agua, gas y luz.

A María y a su hija, desde que empezaron a aislarse para no contraer el virus se les ha hecho más difícil la situación de alimentar a sus cinco nietos. Ella es trabajadora doméstica y su hija vende bolis en las calles de su pueblo. Con la consigna de no salir, ninguna de las dos ha podido traer ingresos para a su casa. “Hoy no tenemos nada para comer. Ayer sólo comimos arroz y el poquito que quedó lo hemos guardado para los tres niños menores, que son los que más piden comida. Nosotros tomaremos agua. Que se acabe el coronavirus porque ya no vamos aguantar más”, señaló la abuela.

Queda claro que el Estado tiene la obligación no solo de  proteger a sus ciudadanos,  también tiene la obligación de evitar que empobrezcamos más de lo que ya de por sí somos pobres, preservar nuestra integridad, nuestra salud en general y darnos opciones de vida, al menos en esta etapa en que no podemos salir a trabajar. No basta con anunciar a la población que se avecina una fuerte crisis económica o una gran  catástrofe. Es hora que las instituciones busquen alternativas creativas y solidarias acordes a la realidad del país.

El video mensaje que brindo López Obrador a la nación cerró diciendo “tenemos que vencer, tenemos que seguir adelante con la fraternidad, con la solidaridad, con el apoyo de todas de todos ustedes y miren tengamos también la confianza de que resolviendo esto reactivamos pronto la economía, acuérdense que siempre hemos salido adelante frente a las adversidades y hay que seguir diciendo que ¡viva México!”.

Por: Froylán Méndez Ferrer