BELLA VENEZOLANA INFILTRADA EN EJÉRCITO BOLIVARIANO, ES CAPTURADA

  • La belleza y habilidad de María José Gualdrón Rivas la hicieron sobresalir entre muchas otras mujeres de la institución castrense

LATAM.- Desde que estaba adolescente se supo en Guasdualito, capital del municipio Páez del estado Apure Venezuela, que María José Gualdrón Rivas, se había relacionado con las Fuerzas Bolivarianas de Liberación, ahora Fuerzas Patrióticas de Liberación Nacional (FBL/FPLN). Años después, al cumplir la mayoría de edad, las FBL/FPLN, como ha hecho con otros jóvenes, le facilita ingresar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

Su belleza personal y su habilidad para relacionarse la hicieron sobresalir entre muchas otras mujeres de la institución castrense. “Cuando en una oportunidad desaparecieron del Ejército 20 mil municiones, María José fue el puente para que el general Ovidio de Jesús Delgado Ramírez las recuperara”, revela a Infobae una fuente, quien destaca que desde entonces la joven se gana la confianza del ahora jefe de la Región de Defensa Integral (REDI) Los Andes, con quien labra una relación de mucha confianza.

Con el tiempo las FBL/FPLN logran que a María José la envíen a Cuba, en el marco de la relación, entre la Corriente Bolívar y Zamora y la isla caribeña, para formación ideológica. “Estuvo casi dos años con los cubanos”.

En La Habana ella hace una relación personal con un miembro del secretariado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). “En el pueblo se regó de inmediato la noticia de que ella sería pieza clave con las FARC, que como se sabe, maneja parte importante de la actividad económica e ilícita en la zona”.

A su regreso de Cuba, María José no volvió a portar el uniforme, pero sí mantuvo relación con el Ejército venezolano, como con las FARC. Es así como en Apure, específicamente en la álgida zona de Guasdualito y La Victoria, ella se convierte en el puente principal entre oficiales mafiosos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y la guerrilla de las FARC.

Los militares involucrados en los negocios sucios con las FARC funcionaron perfectamente hasta que pretendieron quitarle el control de los negocios a la guerrilla; uno de esos incidentes ocurrió en septiembre del año pasado cuando la FANB intenta asaltar el campamento de alias Ferley, dando como resultado el asesinato de cuatro militares.

Llegó el 21 de marzo

Como parte de la Operación Escudo Bolivariano 2021, la Fuerza Armada venezolana ataca, el 21 de marzo de 2021, el campamento de alias Ferley, jefe local de las disidencias de las FARC al mando de alias Arturo, perteneciente a la fracción de Gentil Duarte. Desde entonces han ocurrido ataques y enfrentamientos que le han costado, a la Fuerza Armada Bolivariana, unos 20 militares muertos, varios desaparecidos y ocho secuestrados por las FARC.

“Nos enteramos de que María José Gualdrón estaba coordinando una actividad que se iba a llevar a cabo entre la Fuerza Armada en la zona y con el Ejército a nivel nacional. Es así como ella viaja al Táchira los primeros días de abril y desde ahí se moviliza hacia Caracas, donde estuvo unos días”, narra un amigo de la joven.

Ya a su regreso, cuando se dirigía hacia Guasdualito, fue detenida, en la alcabala La Pedrera, vía donde hay una Y que permite dirigirse por la troncal 5 hacia San Cristóbal, del otro lado hacia Barinas y por la Troncal 19 hacia Apure. “Ella iba hacia la troncal 19, rumbo a Guasdualito. La Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) la detiene y la traslada de inmediato hacia Caracas”, describe el amigo de María José.

“Diez días después un familiar la vio en el Teatro de Operaciones de Guasdualito, también sede de la 92 Brigada de Caribes. Dice que María José estaba muy golpeada. Desde allí la regresan a la DGCIM en Caracas. Ella está casada y tiene cuatro hijos, pero para los Caribes del Ejército ella es pieza clave en el manejo económico de los grupos irregulares”.

El problema entre las FARC y la FANB colocó a María José en el centro del conflicto, “porque ella mantenía relación muy fluida con el grupo de alias Arturo y Ferley que están en esa zona y ahora enfrentados con la Fuerza Armada”.
Apure es el escenario

La Operación contra las disidencias de las FARC ha dejado un mal sabor en la Fuerza Armada Nacional. No solo es un problema manejado torpemente el de los soldados heridos, algunos de los cuales han perdido parte de su cuerpo. Tampoco, y aunque sea doloroso para la institución militar, lo son los casi 20 militares muertos.

Lo que sangra copiosamente es que la Fuerza Armada se asume derrotada y lo demuestra el silencio, no solo de los comandantes, sino del Alto Mando Militar e incluso del Comandante en Jefe de la Fuerza Armada, que no informa al país. Tampoco dan la cara a la mayoría de esas familias en luto.

La estrategia militar fracasa como también ocurre con la estrategia comunicacional. Para que un homenaje ante militares caídos ante la guerrilla no sea tan ruidoso, en este momento, se están dedicando a preparar un homenaje para militares muertos, que incluye a los que murieron en accidentes. Así de absurda es la estrategia.

Por ahora las imágenes de los guerrilleros permitiendo que los cadáveres fueran recogidos de la sabana por civiles, entre vómitos, y manejo poco considerado, lanzados a un camión, no será fácil de borrar de la mente de los venezolanos y menos aún de los militares.

Los cuerpos, que permanecieron varios días en las sabanas de Apure, a merced de las altas temperaturas de la zona, de animales carroñeros y en la tierra fronteriza, llevan un mensaje ensordecedor a la institución armada, un grito que señala con un dedo despiadado a la cúpula militar. Y con ello queda la frase del comunicado del ministro de la Defensa: “Lamentablemente también fallecieron algunos de nuestros efectivos cuyos cuerpos están siendo identificados mediante la necropsia correspondiente”.

Por ahora, hay mucho que analizar y explicar: cinco civiles, cuatro de ellos de una sola familia, a quienes habría asesinado las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES). Cuántos y quiénes son los militares asesinados, heridos y desaparecidos. Los ocho soldados secuestrados por las disidencias de las FARC a quienes esperan negociar como trofeos de guerra. Y también está el caso de María José Gualdrón Rivas, detenida en la DGICIM.

INFOBAE