SE AHOGAN HOSPITALES DE COLOMBIA POR COVID EN MEDIO DE DISTURBIOS CONTRA GOBIERNO

BOGOTÁ.- Varios hospitales y distribuidores de medicamentos han visto afectadas sus operaciones debido al bloqueo de vías. Piden que permitan el paso de ambulancias y algunos camiones para reabastecerse de oxígeno y fármacos, pues tienen sus UCI llenas. En Cali, dicen, la situación es crítica.

No son días fáciles para quienes trabajan en los hospitales de Colombia. Además de la alta ocupación de unidades de cuidado intensivo (UCI), producto del tercer pico de la epidemia, empezaron a pasar nuevos apuros que no estaban en sus cálculos. El bloqueo de vías está generando dificultades para transportar insumos y medicamentos que requieren sus pacientes.

Al chat de Olga Lucía Zuluaga, directora de la Asociación Colombiana de Empresas Sociales del Estado y Hospitales Públicos (Acesi), ya han llegado varias alertas de sus afiliados: “En Santander hay dificultades, especialmente, con escasez de oxígeno por el cierre de vías. No hemos tenido aún ningún caso de ambulancias que no hayan dejado de pasar por el paro, pero la ocupación de camas del departamento es crítica: casi todas las clínicas y hospitales del área metropolitana tienen ocupación del 100% de sus camas UCI”, le escribió uno.

“En Caldas hay dificultad con el suministro de oxígeno desde el fin de semana pasado y empiezan a presentarse escasez de insumos y medicamentos”, le dijo otro. “En Risaralda hay problemas de suministro de oxígeno y problemas para trasladar pacientes”, apuntó uno más. “En el Valle, crisis total”.

Andrés Aguirre, director del Hospital Pablo Tobón Uribe, en Medellín, también ha visto como los sedantes, esenciales para tratar a quienes están en UCI, han comenzado a faltar. Como sucedió el año pasado, la solución ha sido usar protocolos alternativos de sedación. El oxígeno, que desde hace un par de semanas empezaba a escasear por la alta demanda, tiene ahora otro inconveniente: algunos de los camiones en los que es transportado están atascados en carreteras. “Tenemos que hacer un llamado a que se proteja la misión médica. Es fundamental. No podemos poner en riesgo la vida de los pacientes”, dice desde Antioquia. Allí, la disponibilidad de camas UCI es de apenas el 3,3%.

La Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas se acaba de sumar al llamado. Tras aclarar que reconocen la movilización y la protesta pública como un derecho constitucional, piden respeto a la “misión médica”, es decir, a todas las personas involucradas en la atención en salud, y la infraestructura, vehículos y equipos necesarios para prestar ese servicio.

Su petición es la misma: que permitan la libre movilidad del personal y dejen pasar ambulancias y vehículos con pacientes, además de los camiones con oxígeno, medicamentos e insumos necesarios para atender a quienes lo requieren. “Sin el recurso humano y los insumos no es posible garantizar la oportuna y adecuada atención en salud”, señalan.

De hecho, quienes trabajan en las empresas encargadas de distribuir medicinas en el país están preocupadas porque no han abierto un corredor que permita el envío de fármacos. Solistica, una de las compañías transportadoras más grandes de medicamentos de Colombia, les envió un comunicado en la tarde del 5 de mayo en el que advierte que no puede cumplir algunas de sus entregas. “Las mercancías colectadas en Bogotá siguen bloquedas lo que impide el ingreso y salida de vehículos (…) Hacia el Valle del Cauca, Cauca, Nariño y Putumayo no hemos realizado despachos por las razones de orden público”, indican.

En otro apartado señalan las dificultades de Cali, donde las protestas y las represiones policiales se han multiplicado en los últimos días. “La situación más crítica se presenta en el sur del país; el paso por el Valle del Cauca hacia la ciudad de Cali no se ha podido realizar. Mantenemos vehículos en el municipio de Buga, a la espera de la apertura de la vía”. Por el momento, anotan, no recibirán pedidos de cadena de frío para transporte terrestre y solo movilizarán los que tengan autorización de transporte aéreo.

EL ESPECTADOR