PREOCUPA A EPISCOPADO LA “VIOLENCIA INSTITUCIONALIZADA” EN NICARAGUA

MANAGUA.- A casi tres años de la rebelión social de abril de 2018, aumentó la delincuencia común y hay “leyes punitivas que conducen a condenas selectivas”, dijo la Conferencia Episcopal.

La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) advirtió este jueves (|15.04.2021) sobre la “violencia institucionalizada” que vive el país, que el próximo día 18 cumplirá tres años inmerso en una crisis social, política y de derechos humanos que ha dejado cientos de muertos, y de la que organismos humanitarios responsabilizan al presidente Daniel Ortega.

“Vemos cómo aumenta la delincuencia común y la violencia institucionalizada, acompañada de leyes punitivas que no solucionan estos problemas y más bien conducen a condenas selectivas”, señaló el Episcopado en un mensaje a través de la Arquidiócesis de Managua, que preside el cardenal Leopoldo Brenes.

La preocupación de la CEN, que en 2014 advirtió a Ortega sobre un estallido social si mantenía su gobierno con mano de hierro, se dio en un año en el que se han incrementado los reportes de agresiones o detenciones de disidentes, feminicidios y condenas judiciales contra periodistas.

Las denuncias han incrementado conforme se acerca el día 18, fecha en que inició la llamada “revolución cívica”, en la que miles de nicaragüenses salieron a las calles a protestar, primero por unas reformas a la seguridad social, y luego por los asesinatos, desapariciones o arrestos de cientos de manifestantes.

Ortega, quien ha dicho defenderse de un intento de “golpe de Estado fallido”, del que no dio pruebas, reconoció 200 muertos, sin embargo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) informó de 328 mientras que ONGs locales sumaron hasta 684 entre 2018 y 2020.

En su mensaje, el Episcopado también destacó su preocupación por la crisis económica que desató el conflicto interno.

“Nos preocupan el desempleo, la carestía de la vida, los bajos salarios y la profundización de la pobreza que está a la vista”, indicaron los obispos que en 2018, junto a sus sacerdotes, arriesgaron sus vidas para salvar las de cientos de manifestantes, a quienes les brindaron refugio en las parroquias.

Ese mismo año Ortega acusó a algunos jerarcas de “golpistas”, y la Iglesia Católica, considerada perseguida en Nicaragua, ha sufrido diversos atentados, algunos de los cuales han merecido la condena del papa Francisco.

Nicaragua y la Iglesia Católica no vivían una crisis tan profunda desde la década de 1980, también bajo un mandato de Ortega, quien volvió al poder en 2007.

Los nicaragüenses están citados para elecciones generales el 7 de noviembre próximo, las que podrían frenar o extender 42 años de dominio casi total de Ortega sobre la política local.

DW