POLICÍAS SECUESTRABAN Y COBRABAN MILLONES, CON TECNOLOGÍA DE INTELIGENCIA DEL GOBIERNO

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  • Se transformaron en escuadrones de la muerte, brindando protección a capos del narcotráfico mexinano

MÉXICO.- Un grupo de nueve agentes de investigación de la Policía del Sistema de Seguridad Pública del gobierno municipal de Ciudad Juárez, Chihuahua, fueron detenidos y quedaron vinculados a proceso por delincuencia organizada, secuestro y secuestro agravado. El clan era encabezado por Aldo Iván Sáenz Tocoli, un agente acusado de extorsión, robo y secuestro que en 2020 fue nominado para ser condecorado como “Policía del Año”. El grupo utilizaba herramientas de la inteligencia policial para localizar a empresarios y comerciantes que, después, eran secuestrados y extorsionados con sumas millonarias.

Además de las organizaciones criminales que operan en Ciudad Juárez, Chihuahua, que por años han causado terror en esa ciudad fronteriza, la ciudadanía de ese municipio enfrenta los embates de un cártel bien organizado que cuenta con apoyos institucionales y diversas herramientas para delinquir: La policía.

Las policías se convirtieron en grupos criminales, penetrados hasta la médula, se transformaron en escuadrones de la muerte. Comenzaron, hace algunas décadas, brindando protección a algunos capos del narcotráfico; después se convirtieron en operadores del crimen, realizaban el trabajo sucio secuestrando y “levantando” a los rivales de sus aliados. Se trataba de personas ligadas a las actividades criminales que no eran entregadas a las autoridades sino a los sicarios enemigos para que los interrogaban y, después, terminaran con un plomazo en la cabeza.

El problema prevalece en todo el país, a pesar de que el gobierno de la llamada Cuarta Transformación se comprometió a sanear a las policías. Como ocurrió en los anteriores gobiernos, en la actual administración nada de eso se ha efectuado, por el contrario, el problema se agudiza: en todo el territorio, particularmente en municipios y comunidades rurales, los jefes policiacos son, a su vez, cabecillas del crimen organizado., capos con uniforme y apoyo institucional.

En Guerrero, por ejemplo, uno de los estados con más grupos delictivos, se han conformado grupos criminales dedicados al secuestro, la extorsión, la trata de personas, cobro de piso, tráfico de drogas –de todo tipo –, regenteo de giros negros, control de la piratería, prostíbulos, despojo de propiedades –edificios, ranchos y tierras –y, de igual forma, estos grupos ejercen un férreo control político. Sus brazos armados son las policías municipales.

En Veracruz las cosas se complicaron y mucho durante el gobierno de Miguel Ángel Yunes. Durante su bienio, los alcaldes panistas tenían la instrucción de aceptar que los jefes de la policía, es decir, los comandantes, fueran al mismo tiempo representantes municipales o regionales del cártel de Jalisco Nueva Generación, organización que, por cierto, está bajo la observación puntual del gobierno de Estados Unidos porque, entre otros propósitos, pretenden capturar a su líder, Nemesio Oseguera Cervantes. Para ello, se estaría orquestando un operativo especial, según ha trascendido en algunos medios de información y en las redes sociales.

Todo este negro escenario viene cuento a raíz de la captura de nueve agentes de inteligencia de la policía investigadora de Ciudad Juárez, quienes el jueves 14 quedaron vinculados a proceso por los delitos de delincuencia organizada, secuestro y secuestro agravado.

Los agentes detenidos mediante un mega-operativo militar y policiaco realizado la madrugada del jueves 14 son Aldo Iván Sáenz Tocoli –una verdadera ficha –que estuvo nominado para “policía del año”. Fue propuesto para tal distinción por su jefe, Raúl Ávila Ibarra, otro narcopolicía ligado a intereses oscuros en Ciudad Juárez, el territorio del crimen.

Otros detenidos, quienes formaban parte de un cártel dedicado al secuestro y a la extorsión son Jesús Navarrete, Luis Hernández, Eduardo Álvarez, Carlos Fierro Gallegos, Lorissa Marrufo, Irma Adame y José Abad Reyes Contreras, de acuerdo con información publicada por el Diario de Juárez.

Según las historias que se le atribuyen, estos funcionarios utilizaban todas las herramientas de inteligencia que no usaban contra el crimen organizado para localizar a empresarios, hacer seguimientos a comerciantes y luego procedían a secuestrarlos para exigirles cuantiosas sumas de dinero. También estaban atentos de los negocios que realizaban mediante escuchas telefónicas y seguimientos puntuales.

Luego, montaban operativos para secuestrarlos y exigirles fuertes sumas de dinero, algunas incluso millonarias. Todos ellos formaban parte de la Unidad de Investigación de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) y varios de ellos quedaron sujetos a proceso ante la Fiscalía General de la República, cuyos miembros se dieron a la tarea de investigar a fondo para desarticular al menos una parte de esta organización criminal conformada por agentes de investigación.

De acuerdo con la gravedad de los delitos que se les imputaron, estos agentes podrían alcanzar una prisión de hasta 180 años, por tratarse de servidores públicos que utilizaron sus cargos y herramientas de inteligencia para atracar y extorsionar a empresarios.

Todo el operativo y las investigaciones se realizaron a partir de una denuncia interpuesta por un afectado, cuyo nombre se omite por cuestiones de la secrecía relacionada con la investigación.

A partir de la denuncia, la FGR realizó un operativo, con el apoyo de militares. A ciudad Juárez arribaron más de cien elementos. Realizaron cateos en viviendas localizadas en el fraccionamiento Las Quintas.

Uno de los personajes centrales de toda esta trama era, sin duda, Aldo Iván Sáenz Tocoli, un agente ligado a secuestros, extorsiones y a otros delitos relacionados con la delincuencia organizada que llevaba varios años operando en la impunidad.

Datos de la SSPM indican que seis de los ocho agentes implicados en la indagatoria son policías activos que fueron protegidos durante la administración anterior. Este grupo, se afirma, era encabezado por Sáenz Tocoli, uno de los arrestados el miércoles 13.

Y es que Sáenz Tocoli está acusado de tortura y robo agravado, además de los nuevos cargos que enfrenta por delincuencia organizada, secuestro y secuestro agravado.

La orden de captura fue emitida por Raquel Carlos Ávila, jueza de primera instancia del Sistema Penal Acusatorio, con adscripción en el Distrito Judicial Bravos, bajo la causa penal 4865/2021-

Tras cuatro meses de permanecer prófugo, acusado de los delitos de secuestro, secuestro agravado y delincuencia organizada, el miércoles 13 Sáenz Tocoli fue aprehendido y quedó en manos de la FGR.

El agente fue arrestado por efectivos de la Agencia de Investigación Criminal pertenecientes a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO).

El policía sería trasladado a las instalaciones de la SEIDO, aunque el viernes 14se confirmó, a través de una fuente interna de la FGR, que los agentes detenidos quedaron vinculados a proceso. Sáenz Tocoli fue capturado en su casa, ubicada en el fraccionamiento Las Quintas, en Ciudad Juárez, Chihuahua.

Sáenz Tocoli tuvo una carrera meteórica: fue agente de la Policía Ministerial, después comandante de la SSPM y en poco tiempo ascendió a jefe de grupo de inteligencia en la administración pasada, bajo el mando de su protector Raúl Ávila Ibarra.

De acuerdo con la carpeta de investigación FGR/SEIDO/UEITA0000294/2021, los agentes detenidos formaban parte de una organización criminal dedicada al robo, secuestro y secuestro agravado. Utilizaban toda la infraestructura de inteligencia para ubicar a sus víctimas. Luego las secuestraban y les exigían sumas millonarias. Así operaron por largo tiempo, siembre cobijados por la impunidad.

RICARDO RAVELO / SIN EMBARGO